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Nací hace algunos meses, o quizás años, no estoy seguro. Aquí adentro se confunde todo y todos estamos locos. El tiempo no forma parte de mi naturaleza pero por alguna extraña razón todos los que aquí estamos lo conocemos y comprendemos. Es como si los hombres que nos controlan nos hubiesen contaminado de sus experiencias y conocimientos, al menos de algunos, ya que hay otros que no alcanzo a comprender.

Fui separado de mi madre muy pronto, demasiado, y vi como algunos de mis hermanos eran asesinados y a otros se los llevaban de mi lado. A mi y a los que sobrevivimos a aquella locura nos mutilaron sin anestesia, sentimos un inmenso dolor. Fuimos castrados.
Cómo me llamo? Tengo nombre? No consigo recordarlo.
Malvivo, junto a otros de mi raza, en una gran nave oscura y hedionda, llena de excrementos, rodeado de inmundicia y enfermedad a pesar de la gran cantidad de antibióticos que nos suministran para mantenernos con vida. Con que fin?, puedo imaginármelo, y me aterra hasta lo mas profundo de mi ser.
Apenas tenemos espacio para movernos y a menudo nos herimos y lastimamos. Algunos compañeros sobreviven con enormes heridas abiertas e infectadas. Muchos somos culpables y víctimas del canibalismo provocado por la locura de vida a la que estamos sometidos. A veces alguno de nosotros no soporta más este infierno dantesco, muere y nadie viene a retirar el cadáver durante horas y horas.
Nos alimentan a base de una pasta hecha de harinas modificadas genéticamente y agua putrefacta. En la mirada de mis iguales veo la angustia y desesperación. Todos sabemos que vamos a morir. No recibimos amabilidad de nuestros vigilantes, al contrario, nos gritan, insultan y nos propinan palizas brutales. Los lloros y chillidos son la música demoníaca que estamos obligados a escuchar día tras día, semana tras semana, hasta nuestro fin, porque nadie va a venir a rescatarnos.
Cómo me llamo? Tengo nombre? No consigo recordarlo.
Hace poco volvieron, lo hacen regularmente y se llevan a unos cuantos de nosotros, a la fuerza. Oigo ruido fuera, un ruido muy familiar. Tengo un mal presentimiento, creo que esta vez me toca a mi. Ya ha pasado una semana? Las puertas se abren y algunos de nuestros vigilantes se acercan con palos… mi corazón se acelera y mis esperanzas se esfuman. Somos golpeados con fuerza, nos patean y nos gritan. Aterrorizados obedecemos sus órdenes y nos alineamos en un corredor metálico que sólo tiene una dirección, un camión de transporte. A donde nos llevan? No me atrevo ni a pensarlo.
Hace frío, mucho frío. Es de noche y por primera vez en mi mísera vida veo las estrellas a través de los barrotes. Algunos de mi compañeros se han caído y debido al espacio tan reducido no han podido levantarse y están siendo pisoteados por los que aun estamos en pié. El camión se pone en marcha, y el frío se intensifica, no creo que pueda resistir mucho más. Tengo miedo, tengo frío, me duele el alma.
Porqué está pasando todo ésto? Quien soy? Cómo me llamo? Tengo nombre? No consigo recordarlo.
Hace un rato el camión se ha detenido. Desde donde estoy no veo mucho, pero huelo a comida, comida de verdad. La situación aquí adentro es penosa. Algunos de mis compañeros, los más débiles, los que no han podido aguantar más, han muerto aplastados o asfixiados, y el resto sabemos que final nos espera. Quiero escapar, pero nadie de los que pasa junto al camión nos ayuda, nadie nos ve, o nadie quiere vernos. El conductor regresa, el camión se pone en marcha, y nuestra desesperación aumenta.
Tras casi un día de camino, sin beber y sin comer, llegamos a destino, y otra vez nos obligan a bajar del camión a base de golpes y malos tratos. Esta vez utilizan lanzas eléctricas para obligarnos a obedecer porque la resistencia que ofrecemos es mayor. Sabemos cual es el fin que nos espera, no somos tontos. Nos alinean en otro pasillo de barras metálicas, tan estrecho que nos impide dar media vuelta y salir corriendo. Tengo compañeros delante y detrás, el único camino posible es avanzar. El que no lo hace es golpeado y pinchado. He visto como le han roto la pierna a uno que no quería moverse, y para obligarlo a avanzar a pesar de su lesión, le han perforado la cara con un gancho y están tirando de él. A lo lejos oigo gritos y chillidos de desesperación extrema. Esto no puede ser real, es como una película terror hecha realidad. Yo nunca he visto ninguna película, pero por alguna extraña razón sé lo que son.
Quien soy? Cómo me llamo? Tengo nombre? No consigo recordarlo.
La cola avanza, el olor a muerte se hace más y más intenso y la adrenalina recorre todo mi cuerpo. Nadie quiere avanzar, pero no hay alternativa, no podemos retroceder, no nos dejan. Veo como el que va delante mío entra en un espacio reducido, un habitáculo metálico, oigo como chilla, huelo su miedo y de repente… se desploma.
El habitáculo se abre y uno de nuestros vigilantes engancha una cadena a la pierna de mi compañero. Cuando lo alzan veo las lágrimas caer de sus ojos. Su mirada está perdida, pero sin duda está consciente, pestañea. Es mi turno.
Quiero retroceder, no puedo. Grito, chillo, no comprendo porqué está pasando todo esto. Mi vida, como la de mis compañeros, ha sido una tortura de inicio a fin. Me han robado la cordura, la dignidad, la posibilidad de amar, de vivir y de disfrutar. Me lo han robado todo, pero para qué?
Soy empujado dentro del habitáculo por los que vienen detrás, éste se estrecha, y ya no puedo moverme. A mi derecha veo la muerte, la crueldad y la maldad. Esto no puede estar pasando, debe ser una pesadilla. Una hilera de mis iguales, colgados por una pierna, degollados y desangrándose mientras convulsionan bruscamente. Uno de ellos se ha soltado y ha caído al suelo, donde se retuerce y se ahoga en su propia sangre.
Alguien se acerca, oigo sus pasos, miro al frente y ahí lo veo. Un hombre vestido con un delantal blanco manchado de de rojo. Su mirada no se cruza con la mía, no me quiere ver. Estoy aterrorizado, entro en pánico y chillo, chillo tan alto como puedo, sé que voy a morir. Mi cuerpo libera más adrenalina y cortisona, mi corazón se acelera y aumenta la presión cardíaca. Mis pupilas se dilatan mientras observo como me ponen unas tenazas en mi cabeza. Grito, lloro.. Quiero huir!, quiero vivir!, no me hagáis esto por favor!
Una descarga eléctrica me deja inconsciente.
Recupero la consciencia. Me cuesta unos instantes darme cuenta de donde estoy. Cuelgo cabeza abajo enganchado por una de mis piernas, veo las botas impermeables de alguien que viste un delantal blanco manchado de rojo. Tengo la cabeza adormecida pero estoy empezando a recuperar la sensibilidad. Algo perfora mi garganta. Siento como un cuchillo entra y me abre en canal, la sangre empieza a manar, no puedo respirar sin evitar tragármela. Porqué esta pasándome esto? Intento liberarme pero no puedo. Me duele, me muevo, me mareo. El suelo se desplaza debajo de mi, mientras voy dejando un enorme charco de sangre a mi paso. La vista se me nubla y pierdo la conciencia poco a poco.
Recupero el sentido bruscamente, intento moverme desesperádamente, el dolor es infinito. Estoy en una piscina de agua hirviendo, están escaldando mi piel. Intento nadar, pero no tengo fuerzas. La vida se me escapa mientras recuerdo quien soy, o lo que fui. En otra vida yo era el matarife, el verdugo, y tenía un nombre humano. Hoy soy sólo un cerdo.
REFLEXIÓN FINAL
Somos polvo de estrellas.
La molécula más pesada que puede formarse en una estrella masiva es el hierro. Las moléculas más pesadas que el hierro se forman en las Supernovas, las muertes de estrellas supermasivas.

El hierro, que hace miles de millones de años se formó en la muerte de estrellas masivas (Novas) ha ido llegando a la tierra en forma de polvo cósmico o meteoritos. Las moléculas de hierro que hace 260 millones de años formaban parte de la sangre de los dinosaurios pueden ser las mismas que hoy en día recorren la sangre de otros animales, de otros mamíferos, de otros humanos, de ti mismo.
Al igual que por el hierro, el ser humano está formado por alrededor de otros 30 minerales. Cuando morimos, nuestros cuerpos se descomponen pero las moléculas no se destruyen. Una molécula de hierro lo será por siempre, a no ser que sea transformada en otra molécula más pesada, en la muerte estelar supermasiva de una Supernova.
A nivel físico, la reencarnación existe, aun siendo en pequeñas porciones de materia molecular. Qué nos sucede entonces a nivel energético? ¿Tenemos alma? ¿Y espíritu? ¿Qué es la conciencia?
Como nos demuestra la física cuántica, creer es crear, y el mero hecho de observar modifica la materia a nivel cuántico. También sabemos que la gente suele atraer aquello que proyecta. ¿Qué tendrá que ver en esto la conciencia? ¿Muere con nosotros nuestra energía cuando fallecemos? ¿O se recicla de algún modo? ¿Quedará esta conciencia intacta en nuestro espíritu? ¿O quedará fragmentada?
Lo que propongo con esta historia es un planteamiento ético, filosófico y conciencial. Somos animales, racionales y éticos, con empatía, conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno. Existen otros animales, racionales y éticos, con empatía, conscientes de sí mismos y de su entorno, seres sintientes que se alegran y que sufren. Es cierto que no pueden estructurar sus emociones a través de un lenguaje, pero eso no les hace ser menos que nosotros. Ellos poseen otras capacidades que nosotros hemos olvidado o perdido, pero que son tan o más valiosas que el habla.
Precisamente nuestra capacidad de hablar, de desarrollar pensamientos complejos a través del lenguaje nos hace plantearnos ideas abstractas, llegar a pensamientos filosóficos profundos que el resto de animales no pueden alcanzar. Y es esa capacidad la que nos obliga. Nos obliga a protegerlos de nosotros mismos. Un león mata por necesidad biológica. Nosotros no tenemos esa necesidad biológica, ya que podemos escoger alimentarnos sin causar muerte ni dolor a otro ser sintiente, y sin embargo infringimos el mayor sufrimiento conocido en la historia del planeta Tierra.
Esclavizamos a nuestros hermanos evolutivos, les alimentamos con organismos modificados genéticamente, les torturamos, les enfermamos, les robamos su salud mental, les separamos de su familia, les infringimos dolor extremo, les asesinamos, descuartizamos y nos comemos sus cuerpos mutilados y enfermos, llenos de sustancias y hormonas tóxicas liberadas en los momentos de estrés antes de su muerte, y durante toda una vida de sufrimiento.
¿Aún crees que su carne es sana, que te aporta los nutrientes que no encontrarías en ningún otro alimento? DESPIERTA!!!
Consumes carne porque la industria cárnica ha conseguido lavar tu cerebro. La cosificación de los animales es su arma más poderosa. Nos los sirven troceados, para que no distingamos su morfología. Los nombres como bistec, entrecot, filete, solomillo, panceta son en realidad carne de cadáver cortada a tiras, provenientes de un ser sintiente que ha sido sometido a tortura y se le ha arrebatado la vida contra su voluntad.
Nos hacen creer que sin la carne no obtendremos las proteínas necesarias para nuestro sustento, y no es verdad. Lo cierto es que comemos demasiadas, intoxicando nuestro hígado y riñones, que tienen que deshacerse de las que no utilizamos. El exceso de proteínas hace que aumente la concentración plasmática de amonio (NH4+), lo que significa acidificación de nuestro organismo. Sobrecargamos el hígado, que intenta transformar el amonio en urea, menos tóxico, y el riñón, que concentra más cantidad de orina para eliminarlo, lo que provoca deshidratación.
El consumo de carne también acidifica la sangre, y para compensarlo, nuestro cuerpo utiliza minerales alcalinos como el calcio de nuestros huesos para compensar el Ph. A la larga esto puede provocar osteoporosis y cálculos renales. Mantener el cuerpo en un estado de acidez permanente es un escenario perfecto para el envejecimiento celular y el cáncer, entre otras muchas enfermedades. Nuestra vida sedentaria es una bomba de relojería si comemos carne.
Por cada kilo de carne puesto en nuestro plato se han gastado 15.000 litros de agua, aproximadamente 25 veces más que un kilo de dieta vegetariana. Por cada kg. de arroz, por ejemplo, se utilizan unos 500 litros, y por cada kg. de trigo 230 litros.
Para producir un kilo de carne se han utilizado 16 kilos de cereales, destinados a alimentar al ganado. Si utilizáramos las hectáreas destinadas a cereales para cultivar frutas y verduras la cantidad de alimento disponible aumentaría considerablemente.
Aproximadamente el 40% de los cereales del mundo se destinan para alimentación animal y el 60% proviene de los países en desarrollo, donde la población sufre carencias alimenticias, en algunos casos muy severas.
El alto consumo de carne es una causa directa del hambre en el mundo.
A todos esto debemos sumarle los problemas de deforestación de las selvas y bosques primarios para convertirlos en tierras de cultivo para plantar cereales que se destinarán al consumo animal.
Cada año se pierden 300.000km2.
Para producir 1 kg. de proteína animal se utilizan 25 veces más recursos energéticos que para producir 1 kg. de proteína vegetal. La producción de una sola hamburguesa consume el equivalente a conducir un utilitario durante 30km, o el equivalente al agua de 17 duchas.
Contamina más un omnívoro en bicicleta que un vegano en todoterreno.
Comer carne es tu elección final. Si has llegado hasta aquí y has leído todo esto, te invito a reflexionar, a empatizar con los animales. Puede que algún día nos toque a nosotros estar en su lugar.
No te tomes esta historia como una fantasía, sino como una posibilidad.
Te dejo con tu proceso evolutivo y con tu decisión.
Gracias de todo corazón por haberlo leído.
Si quieres apoyar tanto éste como futuros proyectos puedes realizar micro donaciones a las siguientes direcciones:
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Enemigopúblic0.